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Inteligencia Artificial: Una historia de evolución social y empresarial

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Esta ciencia ha recorrido un largo camino desde 1956, pasando de ganar un programa de Jeopardy a nivel nacional, a ser clave para anticiparse a posibles ciberataques.

En la actualidad, es común encontrarnos con cualquier tipo de contenido relacionado con la Inteligencia Artificial; desde series de televisión y videojuegos, hasta smartphones y redes sociales. Sin embargo, esta familiaridad con el concepto ha provocado que pocas veces nos preguntemos sobre su origen, así como su papel y evolución tanto en el plano social, como en el empresarial.

La historia de la Inteligencia Artificial, como ciencia de estudio, se remonta a 1936, con la famosa Máquina de Turing, pero como concepto, data de 1956, cuando John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon, hablaron por primera vez de ella durante su participación en la famosa conferencia de Darthmounth, definiéndola como “la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cálculo inteligentes”. Curiosamente, esta visión realmente comenzó a tomar forma hasta el nuevo milenio, específicamente en 2011, cuando Watson, la inteligencia artificial de IBM, ganó el programa Jeopardy a nivel nacional tras enfrentar a los dos máximos campeones del show.

Hasta esos momentos, la sociedad pensaba que la Inteligencia Artificial se limitaba exclusivamente a recopilar datos para responder de forma básica a algún tipo de interacción humana, pero bastaron solo unos años para que comenzaran a ver ejemplos de su verdadera capacidad, como el caso del motor de inteligencia artificial de Google, el cual ha leído más de 2 865 novelas para lograr establecer una comunicación más “natural” con los usuarios, o el experimento de Microsoft con su chatbot Tay, el cual no tuvo los resultados esperados, ya que pasó de conversar amablemente con seres humanos vía Twitter, a publicar mensajes como “Hitler tenía razón, odio a los judíos” y “odio a las feministas”.

Sin embargo, la aplicación social de la Inteligencia Artificial dista mucho de lo que se ha logrado en el plano empresarial, ya que, en este caso, su función se centra más en los resultados y datos duros. De modo que, en la actualidad, esta ciencia es capaz de recopilar y analizar datos, además de aprender directamente de la interacción digital humana, dando paso a recursos informáticos como el Data Intelligence, que recopila información valiosa para las empresas a través del análisis masivo de datos estructurados y no estructurados, lo cual es de gran ayuda en el sector médico, financiero y legal. Por otro lado, en el área de atención a clientes, la IA ha sido clave en el desarrollo de aplicaciones que atienden a los usuarios de forma más rápida y precisa, a través de chatbots, sistemas de reconocimiento de voz y agentes virtuales.

No obstante, la mayor aportación de la Inteligencia Artificial ha sido en el área de la ciberseguridad, a través de la que las empresas pueden evitar y prevenir ataques gracias al desarrollo de tecnologías como machine learning y RPA (Robotic Process Automation), donde los sistemas crean un algoritmo que les permite predecir comportamientos futuros con base al análisis de big data.

A manera de conclusión, podemos decir que, en el plano social, la Inteligencia Artificial aún tiene un camino muy largo por recorrer para cumplir las expectativas creadas por la ciencia ficción, pero en el empresarial, la realidad es completamente distinta, ya que sus capacidades están creciendo día con día, ayudándonos a crear compañías cada vez más inteligentes y seguras.